El hombre se durmió y soñó que flotaba, que vagaba por mundos indecibles, que ningún otro ojo humano vería jamás. Sintió que su cuerpo se desmaterializaba y se volvía a materializar, que se volvía maleable, como de plastilina y perdió toda noción de sí mismo. Cuando despertó, se dió cuenta de que jamás volvería a vivir de la misma manera.

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