Una noche increíble la de ayer. Salí del laburo y me fui caminando por Florida muerta de calor, temiendo lo que me esperaba en el subte. Efectivamente, era un mismísimo sauna, a pesar de que me paré abajo de un ventilador en el andén. ¿Cómo te puede refrescar si lo único que hace es tirar ese vaho feo que circula por el mundo subterráneo?

Seguí el ritual de todos los martes y jueves y traté de ubicarme en un vagón específico, ya que en Uruguay me encontraba con la negra, y ya sé más o menos por dónde va a estar. La vi, le pegué un grito y subió corriendo. Como siempre, nos pusimos a chusmear y en un periquete llegamos a casa. Era un infierno más soportable, pusimos el ventilador al mango, tomamos algo fresquito y nos fuimos a balconear. La negra me mostró el boceto número 542 de su Medea y me encantó. Muchísimo más acabado, más perturbador. Buenísimo. Espero que se lo aprueben y pueda empezar a estudiar.

Como ya estábamos más frescas, la negra preparó mate de té. Yo me pegué una ducha rápida y en el interín llegó Ta. Así que nos pusimos los tres a tomar mate, mientras nos deleitábamos con una música nueva que Ta preparó para la obra. (Ah, me faltó contar que todos los martes y jueves hay ensayo en mi casa porque estamos armando una obra de teatro).

Después llegó el actor y ya nos pusimos en tema y comenzamos a charlar, tirar ideas y ponernos en clima. Empezamos a preparar el living de mi casa para que se convirtiera en sala de ensayo y llegó el último invitado de la noche: un amigo mío diseñador que convocamos para que nos arme toda la gráfica. Re daba para tomar unas cervezas bien frías, así que bajamos con Ta y el diseñador al supermercado mientras los actores calentaban.

Y se largó el ensayo nomás… y estuvo buenísimo; totalmente enriquecedor, jevi, productivo… Ta, que es uno de los músicos, se puso en el rol de director y estaba compenetradísimo. Mi amigo el diseñador, que no tenía ni idea de qué iba la obra, se sorprendió por completo y lo bueno fue que se re copó y se metió en la movida; “sincronizó” con nosotros. Había llevado una cámara y empezó a hacer videos y fotos. Cada tanto lo miraba y me imaginaba lo bueno que estaría que la reacción del público sea así cuando estrenemos. 😀

Y bueno, después de que los actores pasaron todo lo que tenemos armado, nos pusimos nuevamente a debatir, a pulir partes, a opinar, etc., etc. De más está decir que Ta, el diseñador y yo nos quedamos cortos con las cuatro cervezas que compramos; desaparecieron rápidamente y terminé medio entonada. El actor se tuvo que ir y los demás nos quedamos charlando y escuchando música. Muy pero muy buena onda, nos cagamos de risa, el diseñador se integró y comimos perdices. 😛

Después se fueron todos y yo me tiré en la cama, ventilador al máximo, ventana abierta y empezó a relampaguear y a levantarse mucho viento. Y me colgué pensando y re-disfrutando los eventos de la noche y pensando lo bueno que está ser la asistente de la obra, a pesar de lo agotador que me resulta ensayar a veces y de tener que lidiar con los actores y los músicos que se ponen caprichosos. 😛

Y cuántas sorpresas depara la vida… Así, limando y pensando finalmente me quedé dormida. Me desperté a las cuatro de la mañana con la tormenta y salí al balcón a mojarme un poco. Qué noche genial.

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